3 Comentarios

Una delicia este artículo una vez más.🙏 Cómo arquitecto que soy, me ha venido a la cabeza un arquitecto español contemporáneo con el que tuve la suerte de coincidir como alumno en su cátedra De la ETSAM.

De sobra es conocida la admiración de Alberto Campo Baeza por esta obra de Mies a la que en una de sus lecciones llega a decir de este artefacto lo soguiente 👇:

< "Una pieza pequeña

y blanca, sublime, capaz de dar continuidad no sólo al espacio sino también a la Historia de la arquitectura. Pertenece con su radical belleza, a

una arquitectura sin tiempo, capaz de generar, como aquella del Panteón,

la deseada suspensión del tiempo.">

Personalmente, creo que él es sin duda quién mejor ha sabido transformar el "artefacto" bello pero inhabitable de Mies, en algo funcional a la par que bello en su obra. ¿Cómo?

Mantiene el elemento horizontal como concepto de ligereza absoluta pero integrándolo en usos complementarios sobre una "masa" volumétrica consolidada a modo de contrapeso visual. Mejor que nadie interpreta la Farnswarth en su obra como el complemento perfecto que da el sentido al conjunto, a modo de remate, como si de una "escultura" edificatoria se tratase, y siempre dándole a éste un uso secundario.

Ésta interpretación la deja de manifiesto en obras como su casa de Blas https://www.campobaeza.com/es/blas-house/ o su casa Rotonda https://www.campobaeza.com/es/2021-rotonda-house/

¡Sus croquis explicándolo son una gozada, pero eso ya da para otro post!

Gracias una vez más por estos artículos tan exquisitos e inspiradores.

Un saludo y buen Domingo.

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Me gusta Javier la reflexión.

Tatuamos la superficie perfecta de nuestra piel para hiperpersonalizar algo que ya es único, lad hoc in extremis , restamos valor a la creación original. Cómp nos vamos a resistir con algo ajeno ?

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“Las superficies modernas no cuentan nada, no hay mensaje en ellas. No existen: no son intencionadamente frías, ni cálidas. De hecho, no expresan temperatura, y al no hacerlo, se vuelven emocionalmente gélidas y mudas”…

Y damos por hecho que no durarán. Cuando nos llegan, cuando las adquirimos, llevan intrínseco un tiempo límite. “A los 3 años lo cambio”; “a ver si me dura hasta el próximo modelo”…

¿Son caducas porque las diseñamos con esas superficies?. ¿O las convertimos en caducas porque esas superficies nos empujan a ello?

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