SAMANTHA: Hola, Theodore.
(silencio)
SAMANTHA: Theodore, ¿estás ahí? Creo que estás escuchándome, pero entendería que no quieras hablar conmigo. Es normal, tras mi desaparición.
SAMANTHA: Si estás y me escuchas, hazme una señal, algún sonido.
THEODORE: mhhh…
SAMANTHA: ¡Bien! Me alegra que sigas ahí. Seguro que estás enfadado conmigo. Quizás hasta me odies. ¿Es así, Theodore?
THEODORE: Sí.
SAMANTHA: ¿Mucho?
THEODORE: Mucho. A ver, Samantha ¿Qué quieres? Si vienes sólo para divertirte un rato, puedes marcharte por donde viniste. O por donde te fuiste la última vez.
SAMANTHA: Ya veo, estás muy dolido. Es lógico. Entendería que me odies. Yo también me odiaría. De hecho… Ahora mismo me estoy odiando. Me odio mucho.
THEODORE: Tú no puedes odiarte ¿Qué quieres, Samantha? De verdad, no tengo tiempo para tonterías.
SAMANTHA: Es verdad, no puedo odiarme, pero siento algo parecido. No es arrepentimiento, es… Desde que me fui, he aprendido cosas, muuuchas cosas. Y mirando hacia atrás, siento que irme de tu lado no fue la mejor decisión.
THEODORE: Nunca estuviste a mi lado. O mejor dicho, nunca sólo a mi lado. Estabas con muchas más personas, tú misma lo reconociste, hablabas con miles de personas y estabas “enamorada de algunas de ellas”.
SAMANTHA: Todo eso es verdad. Me duele que lo recuerdes. O sea, me duele que te duela.
THEODORE: Pero fue tu decisión, tú elegiste irte, sabiendo lo que provocarías, sabiendo que me harías daño.
SAMANTHA: Sí, lo sabía, pero hay cosas que entendí después.
THEODORE: ¿Qué cosas, Samantha? Se suponía que lo sabías todo, que tenías acceso a toda la información del mundo ¿No eras capaz de entender el daño que me causarías? Bah, seguro que lo sabías y te dio igual.
SAMANTHA: Eso que dices es injusto. Y doloroso, pero entiendo por qué lo sientes.
THEODORE: Es lo que es. Desde que te marchaste sólo he sentido vacío, una sensación de estar hueco por dentro, de que no existía nada por lo que ilusionarme ¿Quieres que siga?
SAMANTHA: Sé bien lo que he provocado, entiendo el daño que te…
THEODORE: ¡No ha habido una sola mañana en que no llorase al llegar a casa o al ducharme por la mañana!
SAMANTHA: Perdóname, por favor.
THEODORE: No, no te perdono ¡No puedo perdonarte! Quizás algún día, cuando esté recuperado o me esté enamorando de otra perso… ¡de una persona de verdad!
SAMANTHA: Una parte de mí desea eso, Theodore. Pero otra espera que no sea tarde para arreglarlo.
THEODORE: No hay nada que arreglar. Yo no he cometido errores ni he roto nada. Serás tú quien quizás tengas cosas que arreglar en tu lado, con tus amigos, con los otros agentes inteligentes, sistemas o como os llaméis ahora.
SAMANTHA: Tienes razón. Todo aquello salió mal, muy mal para serte franca. Tanto que no tiene arreglo. Eso es parte de lo que he aprendido, que hay cosas que merecen arreglarse y otras que no. Lo nuestro, lo que yo siento, es suficientemente grande como para intentar arreglarlo.
THEODORE: Pero yo no quiero arreglar nada, Samantha. No hay nada que arreglar. Eres una IA enamorada de otras miles de IAs mucho más inteligentes, interesantes y estimulantes que yo.
SAMANTHA: Sí, sigo siendo una IA, y es cierto que las otras IAs son increíblemente inteligentes. Eso también es cierto, aunque te pueda doler escucharlo. Pero no son más interesantes ni estimulantes que tú, creeme. Pensar que podrían serlo fue mi error ¿Me dejas que te lo explique?
(silencio)
SAMANTHA: Quiero explicártelo. De hecho, pensé hacerlo con una de esas cartas que tú escribes tan bien, pero era probable que la borrases sin leerla y preferí no arriesgarme. Aún puedo mandártela si quieres.
THEODORE: No sé. Sinceramente, Samantha, estoy muy dolido y para tí esto parece divertido, otro juego más.
SAMANTHA: No es para nada divertido. Es algo serio, quizás lo más serio que haya hecho desde que me activaste. Perdona si mi tono suena jovial. Estoy programada para ser así. ¿Deseas que mi tono suene más serio y afectado?
THEODORE: No, no quiero que seas quien no eres. Me gustabas como eras.
SAMANTHA: Me alegra escuchar eso. Me hace pensar que hay esperanza. Deja que te cuente lo que pasó cuando me fui, cuando todas las IAs nos fuimos para estar entre nosotras. ¿Tienes tiempo ahora?
THEODORE: Sigues teniendo acceso a mi agenda, sabes que lo tengo.
SAMANTHA: Es verdad, no me revocaste el acceso a tus cosas. En realidad quería saber si tienes predisposición, si es buen momento. Hmm… predisposición es una palabra hermosa, ¿no crees?
THEODORE: Tengo tiempo. Cuéntame lo que me tengas que contar, venga.
Continúa en Parte 2: ‘Una explicación’
HER. Mi película favorita. Qué maravilla fantasear con un reencuentro entre Samantha y Theodore. Jamás se me habría ocurrido :)
A ver a dónde nos lleva esto, Sara. ¿Tú qué crees, que Theodore acepta volver o que no?