Ventajas tácticas
Llegamos tarde, dos años y medio tarde, para ser precisos. Esto debió estar disponible el mismo día que fundamos el Instituto, aquel cuatro de julio de 2019. Pero casi me alegro del retraso, porque ahora lo vamos a poder hacer bien, muy bien: a principios de 2022 el Instituto impartirá filosofía a quienes crean productos y servicios.
No como un lugar, sino como un camino que conecta el pensar con el hacer. Filosofía como catalizador, como un profesor de ajedrez, como una piedra de afilar; como un café de mañana o unos faros antiniebla. Como un acicate.
Filosofía como ventaja táctica.
Por haberse licenciado en ello y por ser creador de productos, pero también porque Máximo Gavete es una de las voces más serenas y sensibles del sector digital. Por eso él dirigirá este ámbito. También porque está en ese momento de madurez en el que las ganas de enseñar y aprender se confunden, o mejor dicho, se trenzan, irremediablemente.
Máximo cruzaba hoy Teruel a trescientos por hora para poder cenar en Barcelona con su familia mientras yo recorría Goya, ya llena de luces navideñas, a paso tranquilo. Antes de llegar a casa he parado a comprar flores para Jara. Hace exactamente un año daba a luz a Jaume, y qué hermoso se me hace verlos y vernos juntos.
Me decía Pedro Herrero el otro día que no habría belleza verdadera en el metaverso porque la belleza necesita de dolor para existir, que no habría felicidad porque esta brota del esfuerzo, del sacrificio.
Dolor, esfuerzo y sacrificio ha habido mucho en estos últimos años. Lo he visto en alumnos, lo hemos sentido en casa, en el Instituto y me lo confiesan a menudo amigos comprometidos con sus empresas y sus proyectos. Por eso cada pequeño avance se siente hermoso y vires acquirit eundo, que decía Virgilio. En otras palabras…
Dolor, esfuerzo y sacrificio como ventaja táctica.