Valija semanal de Ulm a Cádiz (15/09/2024)
Estoy muy melómano últimamente. Y esta Valija lo refleja, es inevitable. Un libro, una canción, equipos de alta fidelidad y alguna que otra cosa más.
¿Cómo suena, cómo se ve?
Discman, el texto que compartí hace unos días, tuvo mucha repercusión y varios de vosotros me preguntásteis por mi equipo de música o mis auriculares.
Decía que estoy melómano, escuchando CDs, alejándome de los algoritmos de compresión y volviendo a los cables. Pero, a ver, no he llegado a los niveles de esos audiófilos con amplificadores de válvulas y cuartos dedicados, llenos de altavoces de formas y marcas desconocidas. Uno es diseñador y la estética puede no mandar, pero pesa.
En casa tenemos unos altavoces Beovox 75 de los setenta con un amplificador y reproductor de CD de Cambridge Audio (AXR100 y AXC35 respectivamente), una compañía inglesa relativamente joven (nacieron en los 60), con un compromiso por la calidad de audio, de materiales y de diseño a la par.
Su diseñador jefe, Ged Martin, es un tipo joven, con un talento espectacular y el ego poco subido —lo cual se agradece— que considera el diseño como parte de la ingeniería. Sus palabras tienen mucho sentido:
I consider myself to be part of engineering. I do the ID (industrial design) and mechanical engineering, along with one other colleague. In our team we also have electronic engineers, software engineers and product testers, so the back and forth is pretty seamless. We speak and see each other every day. Because we all work so closely together it allows us to keep the concept very close to the original design, which I believe is important. Nothing gets changed unless it benefits the design. This is much easier for us as we have a small team and we are all under the same roof.
Cuando le preguntan por referencias, menciona a Dieter Rams (abuf) y a Naoto Fukasawa (bien), pero no le he leído ninguna referencia al que me parece más evidente de todos: Jacob Jensen. Vamos a ver si puedo demostrarlo:
Este es el equipo que tenemos en el Hall de Visual, un Beocenter 7002, diseñado por Jensen a finales de los 70:
Y este es el EVO 150, un amplificador conectado. Fíjate en las rejillas, las maderas, la manera en que elige y moldea los materiales… Ojalá pudieses verlos de cerca.
Me gustan mucho las ideas que guían a Ged Martin: atemporalidad, materiales con personalidad (hasta cuando usa sintéticos) y un sentido de la elegancia tremendo. Por cierto, le dedicaron una ‘versión’ de su EVO 75 al Delorean de Regreso al futuro. Échale un vistazo y dime si te gusta.
Volver a empezar
Hay un género que me llama mucho la atención: el fanfic (por fan fiction o ficción apócrifa), en el que ocurre algo con personajes y universo prestados de otras obras. O sea, alguien toma prestados los personajes de Harry Potter o el universo Star Wars y con ellos se monta su propia historia.
¿Legítimo? No lo sé, tengo dudas. Lo interesante es que funciona como un atajo. La persona que escribe se ahorra crear personajes o escenarios, poniendo todo en la trama y los acontecimientos. Los lectores lo agradecen, pues sienten familiaridad en esos universos. Pensándolo bien, la idea de franquicia de Hollywood no deja de ser parecida, sólo que con abogados y contratos. Lo del fanfic es más pirata y amateur.
El otro día tuve la tentación de lanzarme con uno, una especie de segunda parte de HER en la que Samantha le pide volver a Theodore.
¿Por qué querría ella volver a estar con Theodore y sus penas, dejando atrás ese poliamor pasado de ciclos con el resto de IAs? Lo interesante aquí son los motivos, más que el desenlace, ¿verdad? ¿Me lanzo?
Arriba es abajo, las ventanas son puertas.
Yo era un tipo entregado a la modernidad: lo racional, lo lógico, lo funcional… Hasta que me pasaron cosas. Cosas que no vienen a cuento hoy. Y lecturas; algunas antiguas y otras más recientes. Una de las más cercanas fue A través de los muros de Eyal Weizman, profesor de culturas visuales y espaciales en la Universidad de Londres.
El libro cuenta cómo un militar del ejército Israelí, el general Naveh, empieza a aplicar principios de filosofía posmoderna en la manera en que sus batallones operan dentro de Gaza y Nablús. Sin entrar en valoraciones políticas, te adelanto que la cosa va de reinterpretar el espacio y la lógica operacional llevándola casi hasta el absurdo: las paredes son puertas, los techos son calles, las calles son trampas…
Leí el libro de una sentada, hace ya muchos años. Me dejó con una sensación casi de epifanía, como cuando Neo empieza a *ver* Matrix: nada era igual de repente y la mitad de lo que pensaba o en lo que creía se podía ir al carajo.
Otro día compartiré algún otro de esos libros “epifánicos”. Por cierto, ¿cuáles son los tuyos?
Polifonía narrativa
Seguimos con los juegos de espejos, los prismas, las perspectivas y la verdad polifacética: esta mañana Máximo Gavete se ha levantado en estado de gracia y ha mandado una reflexión/carta/artículo de esos de levantarse y aplaudir, como en el meme. Habla de perspectivas, prismas y capas superpuestas en la manera en se forma eso tan poliédrico como la verdad.
La idea que expone me ha evocado a la cuatricomía, esa técnica con la que formamos el color “verdadero” a partir de la combinación de cuatro principales. Pero como, además de diseñador, uno tiene el septiembre melómano, después he pensado que también desde lo sonoro se puede uno acercar a esa idea, mediante las polifonías: la música gana textura, complejidad y riqueza a partir de la superposición de diferentes voces, instrumentos y melodías.
Haz el favor y léete el texto de Máximo. Qué digo, suscríbete a su newsletter, que es de lo mejorcito de cada domingo.
Espero en la sombra oscura
Pero volvamos a lo bélico. Y a entregarnos al punto de vista artístico. En 2001 se proyectó Black Hawk Down, un peliculón bélico basado en hechos reales, de esos que te calan, que te dejan cambiado, que te hacen pensar en veinte cosas distintas y te acuerdas de ellos días, meses y años después.
La dirigió Ridley Scott y en el reparto estaban Ewan McGregor, Tom Hardy, Eric Bana… Imagínate. Pero, fíjate, lo mejor de la película para mí es una joyita que a alguna gente le ha pasado desapercibida, una canción hermosa y melancólica, sí, en mitad de un drama bélico, como si fuese una perla reluciente y pequeña, escondida en los pliegues de una ostra. Se titula ‘Gortoz a ran’ (Espero):
Espero en la sombra oscura
De las torres negras, fuertes.
Espero con el brillo de la mañana,
Espero en la sombra oscura.He visto el mar en la memoria,
He visto el mar en el vacío.
La compuso el cantautor y poeta bretón Denez Prigent y la interpreta él mismo junto a Lisa Gerrand, que te sonará por esa voz tan evocadora de nuestro mediterráneo ancestral.
Fin
Esta ha sido la tercera Valija de Ulm a Cádiz. La termino tomando un café largo al lado de la ventana, mientras todos duermen en casa.
Si algo de lo que iba en ella te ha llegado, agradeceré que la compartas, que me lo hagas saber o las dos cosas. Y si algo echas en falta o quieres sugerirme, también :)
El domingo que viene, más cosas valiosas, secretas o delicadas, acerca de la creación entre lo humano y lo tecnológico.
Una nota sobre libros, enlaces y circularidad
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Si tienes el día vago o mucha prisa —a todos nos pasa— y decides comprar en Amazon, estarás mandándome algunos céntimos que me fundiré de nuevo en libros, deseablemente usados y en ediciones bonitas 🤷🏼♂️
La única razón para escribir ficción es competir con la vida.
Henry James
¡Jo, qué bien visto lo de la cuatricromía! ¡Te lo copio!