¿Un trozo del pastel?
En cosa de unas semanas nos han empezado a seguir por twitter e instagram un montón de personas involucradas en escuelas de diseño, UX y similares. Imagino que están atentas a ver quién son estos que quieren comerse su tajada.
A mi me provoca primero una sonrisa y después ganas de decirles que en realidad no queremos un trozo de ese pastel, que estamos horneando algo muy diferente, con mejores ingredientes, más nutritivo, y que sería todo mejor si ellos también lo hiciesen.
Las culturas mediterráneas (y por extensión histórica las latinas) tenemos un bagaje cultural tremendo, brutal, apabullante, que no estamos aprovechando en lo digital. Parece como si para hacer cosas en lo digital hubiese que aprender de cero y nada de nuestros almacenes de sabiduría y experiencias previas fuese aprovechable, como si en realidad ser moderno implicase renunciar a lo aprendido durante siglos. Qué error.
Yo ahí veo una oportunidad tremenda. Hace años, en Tramontana, convertimos recetarios antiguos custodiados en la Biblioteca Nacional en documentales donde cocineros e historiadores se unían para hacer alta gastronomía con recetas de cientos de años. En el mundo gastronómico se volvió a hablar de historia y hoy algunas de esas recetas están hoy en los menús de restaurantes de prestigio mundial. Fue un ejemplo pequeñito, una maqueta de lo que se puede hacer. Eso mismo podemos lograrlo de otras muchas maneras, a otras escalas mayores, cruzando saberes y aprovechando que la cultura que se crea por acumulación es mucho más sólida y rica que la que se toma prestada por apropiación.
A la vez que rechazamos cultura analógica para lo digital, tenemos a unos sectores líderes en el mundo offline (moda, turismo, gastronomía...) que podrían aprovechar mucho mejor lo aprendido en la creación y gestión de productos digitales. Tenemos que ser capaces de mejorar eso.
Cómo no sacar partido del conocimiento de fotógrafos, cocineros, filósofos, literatos o arquitectos para hacer mejores experiencias digitales. Y ¿Cómo no aportarles conocimiento a ellos de vuelta? Lo tenemos ahí delante y no le hacemos ni caso.
Pensar en digital vs. analógico, en formar hacia un lado o el otro como si fuesen compartimentos estancos… Ess bastante absurdo ya. Mira tu móvil, las apps que tienes instaladas. En la muchas de ellas el producto digital funciona como la interfaz del servicio analógico. Y si te fijas en las cosas que van entrando en tu casa, casi todas son lo mismo, sólo que en la otra dirección: producto analógico como interfaz para un servicio digital. Hay absoluta continuidad entre ambos mundos y de ambos sabemos una barbaridad ¿Qué narices hacemos que no pensamos, practicamos y enseñamos uniéndolos?
Estamos preparando eventos y formatos que sirvan, que nos iluminen, que ayuden a que todos pensemos más así. No tiene nada que ver con la ux/ui, es algo mayor, con más sentido y nutrientes. Con esos ingredientes estamos cocinando, y como en toda buena mesa mediterránea, habrá comida y vino para todos.