Ocho pensamientos sobre lo tangible
I
Un cliente de hace muchos años está trabajando en tangibilizar el aspecto más diferenciador de su producto digital. No podemos ayudarle con trabajo, pues estamos enfocados en el Instituto, pero nos llamamos, compartimos puntos de vista, hablamos de lo sensorial y lo emocional, de cómics, películas y frecuencias sonoras.
II
Vamos cerrando el trato para tener el espacio en el que existirá el Instituto. Lo visitamos, lo grabamos en vídeo, recibimos el contrato… Todo son experiencias tangibles y en esa naturaleza de realidad está la excitación, la emoción y la ilusión de un proyecto nuevo. Lo imaginamos porque ocurre en un lugar, con una luz, un sonido y una temperatura.
III
Cada vez que entro en el aseo de casa, recién reformado, tengo la misma sorpresa, como si hubiese entrado en una casa nueva, ajena, flamante. La reforma terminó ayer y aún no me he habituado. Disfruto de esa sensación, consciente de que se diluirá en la costumbre. Lo tangible provee una emoción intensa, pero el hábito la diluye.
IV
Hoy nos hemos visto Jorge G. Sancha y yo con un futuro profesor invitado para el Programa de Dirección de Producto. Es alguien que ha encontrado la continuidad entre el producto físico y el servicio digital. Diría que esa es la esencia de su éxito. Nos confiesa que la clave está en el placer de ofrecer lo tangible, eso genera vínculos intensos con sus clientes.
V
Me acuerdo de un teórico del diseño japonés que hablaba de que cuanto más cercano a nuestra piel vive un producto, más identitario es. Nadie busca identificación con la caldera del gas de su casa, pero elige la mochila, la camiseta o el reloj pretendiendo que hable de su personalidad y sus anhelos.
VI
Estamos todo el equipo ilusionados eligiendo qué muebles habrá en el Instituto y decidiendo qué vamos a colgar en las paredes. Los sillones, las mesas y las láminas son nuestras camisas, mochilas y relojes.
VII
¿Estará quizás el delectus más en el lado de lo tangible y la utilitas más en el de lo abstracto (y, por ende, de lo digital)? ¿Significa eso que para delectizar un producto hay que tangibilizarlo? Estamos preparando un curso en el que se habla de eso, entre otras cosas; del papel de lo sensorial en la creación de lo memorable y emocionante. Creo que tenemos que hablar más de eso cuando hablamos de crear productos; es importante.
VIII
En la inauguración del Instituto Tramontana ofrecimos vino de Cádiz, quesos centroeuropeos y jamón ibérico de Huelva. No dimos pizza ni cerveza. No era snobismo, era nuestro manifiesto gustativo. Me pregunto si la gente lo supo interpretar.