Mi brindis secreto
Manuel Zafra era el mejor profesor de toda la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Granada cuando yo estudiaba allí. El establishment académico lo odiaba —el no participaba en los juegos de poder y las sumisiones de departamentos cátedras y facultades— pero los estudiantes le amábamos; sus clases a menudo acababan con ovación. Nadie contaba, nadie nos hacía sentir, lo público como él. La asignatura que parecía la más anodina de la carrera —Ciencia de la Administración— era la más solicitada. Zafra nos hacía trabajar duro y entender, en toda su dimensión y a pesar de todos sus defectos, la trascendencia, la relevancia, la significación de lo público.
Hoy hemos anunciado la charla de Nacho Padilla en el Instituto Tramontana y me he acordado de Manolo Zafra y lo que nos enseñaba. Me he acordado de él cuando le he dado al botoncito azul de publicar el tweet.
Cuánto me gustaría mantener contacto con él e invitarle al evento. Seguro que asentiría satisfecho al escuchar a un tipo como Padilla, con carrera y galones en lo privado, que deja su sueldazo y su confort para meterse en un fregao tremendo, nada cómodo, sometido a exposición, prejuicios, críticas y sueldo mísero sólo por vocación de servicio, porque "hay que hacerlo y punto". Y en todo ese barro va y hace cambios, ajusta procesos, les da lógica y sentido. Mejora las cosas.
Aquí la tentación está en hablar de mi y decir si me siento o no alineado con el gobierno de Carmena, de si prefiero azul o rojo, de si mejor este bando o el otro. Qué absurdo, qué ridículo sería, ¿Verdad? Quise y veneré a mi profesor Manolo Zafra sin saber nunca a quién votaba él. Ni lo supe ni lo pensé ni me importó, porque en una facultad politizada hasta la médula, las clases de Zafra no iban de partidos, sino de Lo Público, que está por encima, que lo trasciende. Qué absurdo sería juzgar el trabajo de Nacho Padilla y su equipo en términos partidistas o políticos, cuando objetivamente le hizo bien a la ciudad. Lo bien hecho, la vocación de servicio y el trabajo de calidad no tienen ideología.
El 27 de noviembre ofreceremos nuestro primer evento público y será con Nacho Padilla, director creativo del Ayuntamiento de Madrid entre 2016 y 2019, artífice de los cambios que hicieron que el talento en diseño se empezase acercar a lo público como no había ocurrido antes. Podríamos haber elegido a grandes figuras empresariales pero hemos decidido que sea así. Hemos decidido fijarnos en lo público primero.
Me apetece a rabiar este evento. Quiero que el Instituto Tramontana le dedique toda la atención posible, cuidando a ponente y asistentes con agradecimiento y máximo cariño. Quiero ser capaz de sacarle a Padilla lo mejor y que esas ideas se esparzan y contagien a toda la sala; que el vino de confraternización nos sirva para brindar por Lo Público bien hecho y, mientras levanto mi copa, sin que nadie lo sepa, dedicarle también el brindis, agadecido, a mi profesor de Ciencia de la Administración.