La vida real
Me he vuelto a quemar. Vuelvo de Córdoba rojo como un cangrejo y cansado —a partir de los 40 lo poco familiar consume— pero contento. He estado un buen rato conversando con el filósofo Ernesto Castro y los alumnos de diseño y fotografía de la Mateo Inurria de Córdoba sobre diseño, rehumanización y remixes. En Medina Azahara. O sea, aquí 😎👇🏻
Que sí, que podría haber llevado protector. Pero entonces apenas tendría secuelas, y sin secuelas no hay memoria. Acepto gustoso la sobreexposición de rayos UV y me llevo el stendalhazo a casa.
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Siempre que hablo con personas que están aún en la universidad, especialmente si estudian diseño, me surge un dilema. Los veo ilusionados por entrar al mercado laboral, pero con el despiste propio de su momento vital, romantizando una versión de la profesión que ya no existe. ¿Debería hablarles de las nuevas formas de hacer diseño, de cómo sirve a nuevas necesidades, de cómo opera en territorios mucho más amplios y sobre órganos mucho más vitales de la economía? ¿O debería aceptar que esa edad es para ensoñar y que el ajuste de expectativas, a veces violento, es natural y necesario?
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Me embeleso mirando por la ventana, ada vez, como todo el mundo ¿Qué tienen los cristales del AVE para que los paisajes se vean con tremenda profundidad a traves de ellos? ¿Es polarización, algún tipo de filtro? ¿Es quizás el efecto parallax que superpone los planos a una velocidad imposible fuera del tren? ¿Es subjetivo u objetivo? Acaso una ilusión óptica provocada por el efecto parallax que superpone los planos a una velocidad singular… ¿Algún óptico en la sala que pueda resolverme esta cuestión?

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El martes 3 hablaré de de cómo ideas, tecnología y diseño forman una ecuación de tercer grado cuya resolución ocurre a lo largo de la historia, pondré ejemplos y compartiré algunas de las ideas que ayudan a quienes diseñamos a entender mejor nuestros roles y circunstancias. Lo haré en un evento para dar visibilidad a los programas de Dirección de Producto y Diseño de Interacción del Instituto, seguido de una mesa redonda de lujo. Si no te interesan los programas pero sí el tema, no pasa nada, también puedes pasarte o conectarte por vidiv.

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Leo a Pego Puigbó y a Gregorio Luri bromeando acerca de ese dicho de que la Universidad debe preparar a los jóvenes para la vida real. El tema me interesa. Afirma Luri que el concepto de "vida real” […] es una grotesca reducción ideológica del mundo.
La próxima vez que oiga eso de la universidad responderé que vale, que de acuerdo, que nos prepare para la vida real: para la búsqueda de significados, para la paternidad, para el sacrificio por los otros, para la amistad, para el miedo, la alienación, la protección de la vida, la aceptación de la muerte, la persecución de lo bello, el amor, la enfermedad o la incertidumbre.
Que nos preparen para la vida real, maldita sea.