El futuro es el pasado. Suena a eslógan orwelliano pero es, en realidad, la frase que resume el lenguaje de diseño que creó Jacob Jensen para Bang & Olufsen entre 1965 y 1985, año arriba, año abajo.




Escuchar música de 1950, redondeada, cálida, en un aparato que parece venido del 2050, angulado y afilado. Y que ese dispositivo no sea del futuro, sino que se diseñase hace 50 años. Te acercas, lo acaricias. Cristal, leds rojos y aluminio. Solaris, Tron y un poco de 2001. Luego sientes la madera, sus poros cálidos y ligeramente rugosos, el tacto del cartón y la tela de los altavoces, que se estremecen cuando empiezan a cantar. Ahora entiendes por qué tiene alma.
Los dos, la máquina B&O y tú sois lo mismo: un deseo afilado de conquistar un cierto futuro y un anhelo de recuperar el pasado, o lo mejor de él. Por turnos.
Un audiófilo purista dirá que su sonido es bueno, pero no alcanza la precisión absoluta, que en Bang & Olufsen prima la estética sobre la analítica. Vale y qué ¿Comer es sólo nutrición? ¿Conducir es sólo desplazamiento? ¿Vestirse es sólo protección?
Los objetos importan. Algunos más que otros. Su esencia está en lo que hacen y lo que dicen, en lo que evocan y te hacen sentir.
Braun, hija de la HfG de Ulm, nos hablaba de un futuro limpio, pulcro y aséptico, mientras que Olivetti proponía un presente colorido y vital. Roland nos adelantaba al Neo-Tokio de Akira. Y Marshall o Fender nos transportaban hacia atrás, a un Memphis de rock’n’roll, luz de atardecer, cromados y onda media.
Casi todas las marcas, las que han importado, nos han proyectado en el tiempo: avanzar o retroceder, pero nunca las dos cosas. Sony estuvo muy cerca, con las diagonales y el ‘unversal design language’ de Hartmut Esslinger. Pero fue Jensen quien lo entendió mejor:
El aparato y tú sois lo mismo: dos máquinas en las que imaginación y memoria ocurren a la vez, dos catalizadores de realidades paralelas. Anemoia, recuerdos del futuro y pasados reimaginados. Cientos de realidades paralelas, ocurriendo simultáneamente en tu espacio físico y tu tiempo mental.
No es un aparato cualquiera, es la máquina del tiempo perfecta. Y si vas a construir una máquina del tiempo, ¿por qué no hacerlo con estilo? ¿verdad Doc?
Escribo sobre el tiempo, desde el relato y el ensayo. Me interesan los artefactos que lo moldean, que lo transmiten, que nos hacen viajar en él. El tiempo nos da un sentido en el espacio. El tiempo como recuerdo, el tiempo como posibilidad, el tiempo como mercancía, como motivo, como dolor o ilusión.
Crear pequeños pedacitos de futuro. Me interesa el diseño desde esa dimensión, lo profeso, lo estudio y lo enseño en el Instituto Tramontana.
Mnemosyn es mi primera novela de ficción, una historia acerca de revivir el mejor año de tu vida, en el que se encuentran la nostalgia, el amor y los viajes en el tiempo.
Alterno ensayo con ficción especulativa, sin una periodicidad regular. ¿Quieres suscribirte?
En una concepción rectilínea del tiempo, tiene sentido pensar en términos de pasado, presente o futuro.
Pero sin cambiamos la perspectiva y lo concebimos circular, el "presente" se inspira en el "pasado" para crear "futuros" posibles.
Gracias por esta oportunidad de pensar más allá de lo cotidiano.