Jacques
En la carta anterior hablaba de la declaración de intenciones que incluían todos los dossieres. Tras esa declaración incluimos el índice del documento y después tres ensayos en los que enmarcamos lo que queremos enseñar. Son tres textos que marcan las coordenadas, las reflexiones, los pilares sobre los que vamos a empezar a construir. Si la carta de entrada eran los motivos, estos textos son el marco de trabajo.
Este programa se construye sobre tres ideas que hemos titulado "Diseño es uno", "Más que operarios" y "Una profesión de cien años".
Comparto contigo el segundo texto, y si te interesa dímelo y te haré llegar el dossier completo cuando lo podamos enseñar, muy pronto:
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Más que operarios
En los diseñadores recae una responsabilidad muy grande: al proyectar los artefactos que median entre la persona y su realidad, condicionamos, conscientes o no, la posición de esas personas en el mundo. Es imperativo para nosotros que esa responsabilidad recaiga en profesionales con un sustrato humanista.
Uno de los dos ejes de nuestro propósito es el que va del intellige al crea, de comprender a hacer. No entendemos la técnica sin reflexión, la práctica sin teoría, el acto sin propósito.
Iniciarse profesionalmente en el diseño de interacción requiere, como es obvio, mucha práctica: hay que entender las técnicas y dominar las herramientas, entrenar el ojo y adquirir destreza. Pero eso, por si solo, es insuficiente si queremos forjar a algo mas que operarios.
El diseño es fuerza cultural y de mercado a la vez. El diseño está influido por ellas y al proyectarse les afecta de vuelta, en un ciclo que se retroalimenta. Sólo quienes estudian y entienden esos factores, quienes comprenden lo ideológico, lo comunicacional, lo económico de ese ciclo, serán capaces de imprimir dirección y proposito en lo que hagan. Al resto, sin visibilidad ni timón, les llevarán las corrientes.
Este es un programa de mucho trabajo, pero también de reflexión y estudio. Se hará entendiendo los porqués de lo que se diseña, además de los cómos. El Instituto será, para esas doce personas, taller, aula, foro, oficina y biblioteca.
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Ayer, en un momento de descanso salí a dar un paseito por alrededor del refugio. El sol ya anaranjaba y la luz era preciosa. En la parte baja de la aldea están reformando una casa. Entre los albañiles que trabajan en la cubierta, al hacer zoom le vi... ¡El mismísimo Jacques Cousteau!
