Siempre me gustó el personaje de Alfred, el mayordomo de Bruce Wayne, cuando lo interpretaba Michael Caine, o precisamente por eso. Conservador, prudente, mordaz y valiente cuando tocaba, sabio, con un sentido del deber y un propósito tan marcado o más que el del propio Batman.
Apenas sabemos nada del pasado de Alfred, fuera de la ventana temporal de la historia. Aunque encarna la protección, el mismo menciona, en algún momento, que combatió en Birmania, como mercenario, en un diálogo magnífico que anticipa acción:
Bruce Wayne: The bandit, in the forest in Burma, did you catch him?
Alfred: Yes.
Bruce Wayne: How?
Alfred: We burned the forest down.
Es un personaje fascinante. Tiene todo lo que se espera de una figura bien construida: un pasado, unas motivaciones, un propósito y una manera de actuar. El actor, además, le otorga rasgos de carácter extra: el humor afilado, el acento y esa flema británca que mantiene la compostura en los momentos más complicados, lo que los propios ingleses llaman stiffer upper lip.
Antúnez diría que tiene “ser y estar”, una manera de mirar al mundo. Vamos, lo mismo que dice de las buenas marcas. Yo creo que marcas y personajes son algo muy parecido, si no lo mismo: ambos encarnan unos valores, una forma de pensar y hacer, junto a un estilo en el estar.
Las marcas emplean eslóganes, emblemas, mensajes, publicidad y productos. Los personajes se muestran mediante acción, diálogos y aspecto. Ambos son lo que hacen y lo que dicen.
A los escritores noveles como yo, nos insisten siempre en que, en una historia, no puede haber dos personajes que se parezcan demasiado. Existen por diferenciación. No es muy distinto de lo que dice Toni Segarra acerca de las marcas.
La diferenciación le da a los personajes un lugar único en las historias, a las marcas les da un rol exclusivo en nuestras vidas.
Y entonces, ¿qué pasa cuando la empresa se manifiesta a través de una voz? Y no me refiero a “habla usted con Enagás, mi nombre es Antonio, en qué puedo ayudarle”, sino a todos los servicios no materiales que están empezando a resolverse con agentes de IA por voz, a cuando no haya que usar la pantallita para pedir un taxi, reservar un vuelo, contratar un seguro o pillar mesa en tu restaurante favorito.
— Entonces las IAs pintarán las pantallas?
— Qué pantallas!
¿Qué pasa ahora con las marcas, cuando no son logos ni colores ni eslóganes ni anuncios? ¿Qué son? ¿Lo pillas ya? ¿¡No te parece FAS-CI-NAN-TE??
Claro, joder, claro… ¡personajes!
Un pasado, unas motivaciones, un carácter, un acento, una manera de hablar, de resolver, de ser y estar, de diferenciarse ACTUANDO.
El mayordomo Alfred, Volvo, Mary Poppins, Aragorn, Nesquick, Neo, Rip Curl, Pocoyó, Freixenet, la Teniente Ripley, Lego, Repsol, Mulan, Prada, Walter White, Cinco Jotas, KITT, Sanitas, Woody…
Menos pintar pantallas y más crear personajes y dirigir actores. Por ahí van a ir las cosas, ¿no crees?
Una voz es una marca.
Una conversación es una experiencia.
A finales de febrero, Javier Suárez Quirós y un servidor, impartiremos un curso sobre diseño de agentes de voz por IA, algo breve, de cuatro sesiones.
Es un territorio nuevo, así que nos centraremos en enseñar lo que conocemos bien y en explorar juntos lo que se nos abre nuevo. Hablaremos de construcción de personajes, sonificación, usos paisaje sonoro y psicoacústica. Y nos pondremos manos a la obra, para que quienes asistan, salgan con su agente de voz singular, útil y único creado.
Será en la sede del Instituto Tramontana, que es acogedora. Pocas personas y mucha complicidad. En la web del curso tienes toda la información, pero puedes escribirme si tienes dudas específicas o si quieres conversar lo que sea.
Film acting is, in large part, reacting and listening.
Michael Caine
Muy interesante, Javier! La cantidad de brandbooks que recibimos en mi agencia en los que las marcas se describen bajo la premisa "si fuéramos un personaje, seríamos tal", apoya tu teoría :)
Muy de acuerdo con tu hipótesis. El tiempo dirá, pero lo que dices tiene sentido.