El dolor de volver a algo
Escribí a José Manuel Navia a principios de verano. Le hablé de mi admiración por su trabajo fotográfico, de lo mucho que me transmitía. También le conté acerca del nuestro, el de diseño, y del proyecto de escuela. Le propuse invitarle a un café para charlar de ambas cosas.
Me contestó con un mensaje precioso que reproduciría aquí literalmente si no fuese porque es parte de una correspondencia privada. Me contaba que estaba a punto de salir a fotografiar para su próximo libro y que cuando lo hacía trataba de desconectar, no llevando móvil ni ordenador, y me emplazaba a hablar pasado el verano.
Un día después de que terminase el verano ahí estaba yo, como un reloj, escribiéndole de vuelta. Y hoy nos hecho una visita que he disfrutado como un niño pequeño. Hemos hablado de narrativa fotográfica, de qué fácil es hacer fotos y qué difícil es contar cosas con ellas, de lo atmosférico… También hemos hablado de Nuccio Ordine, de Delibes y de cómo somos mejores en lo que hacemos, sea fotografía, diseño o arquitectura, cuanto más nos cultivamos, aunque sea leyendo a Homero, o especialmente leyéndole a él.
Navia acaba de terminar su próximo libro, que presenta dentro de poco, y yo quiero que seamos capaces de arrimarlo al Instituto Tramontana. Quiero que nos pueda enseñar cómo las imágenes cuentan cosas, cuáles son sus secretos y cómo se pueden usar para transmitir de manera no verbal.
Para Navia la fotografía es memoria (ojo a esto, que es muy importante) y, como disciplina narrativa está más cercana a la literatura que a la pintura. Yo matizaría que es *su fotografía* la que logra eso. El 99,9 % de lo que vemos en instagram impregna la retina pero no llega siquiera a retenerse unos instantes. Las fotos de Navia, sin embargo, se recuerdan. Yo las recuerdo todas; porque me huelen, me saben, me dan frío y a veces calor, las siento en la piel.

Fíjate en esta, de su libro Nóstos. Dime si no puedes olerla, sentir el frío y el calor a la vez, las temperaturas de todas las superficies, el recuerdo en tu memoria de ocasiones similares, la nostalgia…
En esa foto yo veo a mi abuela, hace muchos años, cuando aún no habían reformado su cocina. También huelo el café recién hecho que por las noches prepara una señora que vive en frente mío; debe tener la cocina cerca de la puerta, porque el aroma inunda el descansillo. Siento invierno y resignación —o quizás verdad— y calidez. Y a ti, ¿te evoca algo?
No se me ocurre una profesión creadora que no se beneficiase de aprender de alguien como Navia. Los arquitectos podrían ganar entendimiento sobre la poética de lo vivido, los diseñadores capacidad narrativa, los escritores entenderían mejor los cableados que unen lo visual con la memoria… ¿Te imaginas?
Nostalgia, según cuenta Navia en su libro, viene del griego nóstos, que quiere decir regreso y algia, que significa dolor. Nostalgia es, por tanto, el dolor que nos provoca la vuelta a algo.