Bolsas de tela y corbatas
Una de las cosas que más me cuesta verbalizar acerca del Instituto Tramontana consigo contarla con estas dos imágenes:

La primera, obvia, una persona de apariencia joven, con una de las bolsas de tela que dimos en el evento de inauguración.

La segunda, un plano corto de alguien con indumentaria de negocios clásica y corbata con el emblema del instituto.
Parece que se entiende la idea, a primera vista, ¿Verdad? Al verla nos dicen “Queréis formar tanto a ejecutores como a directivos”. Y sí, eso es verdad, pero hay otra idea subyacente que para mi es más importante: vamos a hacer formación ejecutiva, de élite, en el ámbito de la creación.
Esa formación existe ya en el mundo de los negocios, el marketing y poco a poco, las disciplinas de datos, porque tienen impacto medible y objetivo en los negocios. Sin embargo, en el ámbito del producto hay una especie de complejo de inferioridad, una desconfianza o quizás sea un techo de cristal, que no deja subir a muchos a las sillas de dirección, de estrategia, de decisión.
¿Qué pasaría si quienes crean producto y servicio viesen sus carreras con la misma perspecitva que la gente de negocio o marketing? Más como arquitectos y menos como albañiles (con todo mi respeto a los albañiles).
En algunos ámbitos, en empresas muy concretas, ha ocurrido lo que digo: de diseñador a vicepresidente de diseño, con una influencia tremenda en la estrategia y el propósito de la compañía. Un ejemplo: Hugo Cornejo, VP de Monzo (a quien tuve la fortuna de formar en un Programa Vostok de hace años y que luego trabajó en mi estudio.
¿Cómo hacemos para formar más Hugos? ¿Y cómo hacemos para que la gente de negocio quiera entender mejor las particularidades de cómo se gesta un producto o los principios de cómo la gente consume información cuantitativa? Ese es uno de nuestros retos, elevar esos oficios para darles influencia, para igualarlos a los otros. Nos va a costar pero tenemos tiempo y ganas. Y bolsas de tela y corbatas.

Esta semana hemos puesto placas solares en el refugio y con eso ya será completamente autónomo. No puedo esperar a que llegue el invierno y escriba las cartas al calor de la estufa mientras fuera nieva.